El Pasaje de los Panoramas

Una parte importante de lo que llamamos hoy Modernidad nació en el París de Baudelaire: la ciudad de los pasajes, ese laberinto de galerías con techados de vidrio, enlosados de mármol e iluminación a gas que presenta a la nueva sociedad burguesa las delicias de la mercancía. Y casi al mismo tiempo nació la necesidad de huir de todo aquello, de los escaparates y del lujo, para encontrarse con el Otro y lo Exótico, elementos personificados en otro gran poeta de vida salvaje y contradictoria: Arthur Rimbaud.

Esta nueva colección de Errata naturae, dedicada exclusivamente a la narrativa, nace de esas dos líneas, aparentemente contrapuestas, pero muy fértiles en su oposición, que marcan el nacimiento del hombre moderno y de sus nuevas formas de vida, sus nuevos deseos y conflictos. En los libros que compondrán esta serie, la metrópolis y lo exótico —dos caras de una misma moneda— serán dibujados tan sugerentemente como en los mejores libros de viajes.

El Passage des Panoramas o Pasaje de los Panoramas es uno de los más antiguos de París. Abierto en 1799, su construcción se inspiró en algunos grabados orientales, y tomó su nombre de una atracción que consistía en proyectar panorámicas de grandes ciudades en las paredes de una sala cilíndrica a oscuras.